lunes, 8 de julio de 2019

Piropo


Su mueca de total desprecio fue soberbia. Ahí, creo que ahí, fue cuando sentí algo más por ella. No le dio espacio a que dijera nada más, estaba desbordada, el fuego la corroía y al mismo tiempo se sintió fuerte, enojada pero aliviada, no masticó la rabia como las veces anteriores. Es verdad, cuando llegó a casa lloró, de rabia pero yo creo que también lloró por poder mandar a la mierda a ese hombre que le gritó en la calle. La gente a su alrededor la miró y no entendió que pasaba, nadie se metió y eso hizo que ella siga quejándose.

Desde ese día no deja pasar nada. Es verdad que muchas veces todavía no se anima a salir vestida como desearía, es verdad que muchas veces todavía siente miedo de andar por la calle sola, es verdad que todavía tiene miedo de contestar y que la ataquen, que le peguen, que la violen o que la quemen o todas juntas.

Y yo, que alguna vez le asumí que por vergüenza, nunca le pude gritar a ninguna mujer en la calle. Sin embargo siendo obscenos o cordiales, ingeniosos o burlándose me sentía un escalón abajo de esos compañeros o amigos que podían gritarle algo. Me sentí siempre por atrás de ellos, una bobada. Con el tiempo de a poco yo mismo me alejaba de ese lugar, sin tener consciencia plena, más bien, porque me molestaba. 




Y me acordé de vos amigo...

El día que le gritaste "pareces el 2 de Basañez" a una piba que había salido con su amiga y las encontramos en un carrito abierto de madrugada, ella se rió y le faltaban dos dientes, lo recuerdo claro. No pude decirte nada, tampoco me dio gracia, me sentí bastante incómodo.

El día que le gritaste "cuidacoche" a una piba que venía con vestido amarillo flúo y ella te contesto y te enojaste, afuera de aquel baile de verano que ya no está en el mismo lugar. 

El día que a las dos primeras pibas que viste por la rambla desolada les gritaste "de que juguetería se escaparon" y ellas tomaron ese grito como un cumplido. Nosotros éramos tres y ellas dos pero vos no ibas a parar hasta que te llevaras a las dos a la cama o a la primera duna que encontraras para saciar tu instinto y para demostrarnos lo macho alfa que eras. Vergüenza, solo quise escapar.

Por eso mismo, volviendo al principio, entiendo cuando te enfrentas a la situación, cuando te gritan, cuando hacen gestos de que se les cae la baba, cuando se enojan contigo si vos te enojas con ellos. Yo todavía no pude enfrentarlos como quisiera yo no pude pero vos sí, vos me enseñas mientras y en el mundo de mis cavilaciones te miro y no puedo creer que brilles tanto. 



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