martes, 30 de julio de 2019

Cartas de amor y cómo hacerlas

Creo que sonaba "Can't fight this feeling" de los REO Speedwagon, la tengo que buscar. Busquenla, escuchemos este tema mientras yo escribo y ustedes leen, como si fuera en simultáneo, como si fuera una escena de una película donde alguien te deja una carta y su voz en off aparece leyendo, mientras vos solo haces caras, que no sabemos bien si son de pasión, amor o de que, pero, pero, pero si le ponemos a los Speedwagon de fondo, está cantado de que va todo esto.
Dale play!
(Esperemos la publicidad...).
Ahora sí!

Es ahora donde la poesía y los sentimientos más lindos salen mediante la tinta, en este papel, donde la letra más linda que tengas, juegue su rol estético y de entendimiento, es hora de poner toda la carne en el asador o las berenjenas si sos vegano. 

Lo primero es hacer un pequeño recuento de la situación en la que estás, basada en éxitos y fracasos. Sí, necesitamos drama. Blanco o negro. Si se te murió el sexto hamster hace dos años y no lo pudiste superar todavía, ponelo (pero deja de comprar y adopta un perrito y cuidalo). Es elemental hacerle entender a la otra persona en pocas líneas que pasa y que pasaba en tu vida antes.

Ahora sí, subí el volumen, rompete toda y decile que pasó cuando apareció esta persona, animal o planta en tu vida. Saca la brillantina, mostrá todo el lado brillante que te hace sonreír cada minuto. Decile que ves todo eso que hace por vos, desde el amor, desde el corazón o desde las raíces pero no seas repetitivo con palabras como: corazón, amor, alma, luz, volver, lindo, linda. Si ya sé que las acabo de usar, es para entendernos.

Está bueno resaltar esos ojitos que te matan, su boca de fresa o su bigote tupido pero no hay que caer mucho en lo superficial, si puede ir mechado entre sentimientos y pasar un poco desapercibido, mejor. Ejemplo: "me gusta cuando reímos juntos, esos gestos, tu bigote tupido, creo que quiero abrazarte siempre Nahuel".

Si no sos de escribir mucho o de expresar tus sentimientos en el papel, muchas veces cuesta más encontrar las palabras correctas sin caer en clichés. No te guardes nada, no dejes de poner lo que sentís por pensar que es cursi, jugátela. Vale más una palabra tuya que mil frases cliché o dos mil frases hechas. Las frases hechas son la perdición, una encuesta reciente mostró que el 89% de los que reciben frases hechas se distraen o pierden interés en lo que están leyendo. No, mentira, no existe tal encuesta, pero lo otro es bien real. Ni frases hechas, ni refranes, más vale pájaro en mano, que mil volando. Eso no, justamente. Quizás alguna parte de una canción puede funcionar pero solo si les gusta a los dos, es mejor dejar esas palabras para el final.

Trata de encontrar las palabras exactas a lo que querés decir, busca en el diccionario significados de cosas que se te vienen a la mente sin saber muy bien porque, puede que sean las palabras que estás buscando. Si no podés expresarlo en una palabra, no importa, podés usar una comparación, dónde estás tratando de explicar algo que te pasa con esa persona pero con otra situación, "cuando estoy con vos es como cuando me estoy cagando y llegó justito al water, un alivio importante" (esta no, ya la use).

Tomate el tiempo que sea necesario para escribir, yo sé que necesitas decírselo ya! Como el tipo que sale corriendo en las películas y corre por las calles y sigue corriendo y todos sabemos que va en busca de ella y corre, no frena hasta que la ve. No es necesario correr, mejor tomate un bondi o tomate un Uber. Darse el tiempo necesario es muy importante, la catarata de cosas que tenés para decirle es como un alud de nieve que no deja de caer y se lleva todo por delante, por eso mismo te podés volver repetitiva, hay que darse el tiempo para llegarle a ese muchache que te gusta y sobretodas las cosas VOLVÉ A LEER LO QUE ESCRIBISTE!!!

Después de tanta aventura y tanta frase jugada hay que terminar bien arriba! Hacerse un poco el interesante, tampoco hay que ser Sócrates pero hay que rematar con alguna frase, puede ser algún lindo juego de palabras o deseo para el futuro, "Para que en los momentos de crisis, puedas seguir encontrando pistas sobre lo que es el amor", esa la use dedicándole una novela policial que le regalé a mi novia. Un romántico eh? Que tal? 

Escribir una frase de alguna canción es una buena idea, no es lo más original pero es igual de efectiva. Eso sí, la canción debe ser importante en la vida de los dos. Para que duplique la efectividad, esta canción no solo deberá tener un lindo mensaje sino que además debe formar parte de la historia de los dos. Triplica la efectividad si la canción es una que solo creen conocer ustedes o que conoce poca gente, así se logra uno de los efectos más potentes, la intimidad y pertenencia (absurda claro está) de la misma. Cuadriplica la efectividad...no mentira.

La frase para rematar puede salir de algún libro, alguna frase o poema, no necesariamente debe venir de la música. Benedetti y Galeano pueden ayudarte un montón, evitar el poema XV de Neruda "Me gustas cuando callas, porque estás como ausente", puede ser malinterpretado.

En lo cotidiano hay un poder superior, bajar a tierra todos esos deseos, puede ser una gran forma de terminar esta carta también. Ser infinito y cotidiano a la vez "te haré la cocoa por el resto de nuestros días", "bailaremos en cada atardecer", "prometo limpiar la losa dos veces por semana por el resto de nuestras vidas", algo así. La simpleza nos puede llevar así de derecho al esfuerzo que queremos hacer por esta relación. No prometas el mundo entero porque no lo podés abarcar, campeón. Mejor decile que le vas hacer masajes y cumplí.
 
Antes de firmar con tu nombre decile, ahora sí, todas esas palabras que no te dejé usar al principio: corazón, amor, lindo, linda, bebé, te amo, te quiero, volvé, te extraño, etc. 

Firma lindo, mira que queda para la posterioridad, no te asustes, volvé a leerla para darte fuerzas. No salgas corriendo y nunca se la des sola, esa carta debe ir acompañada de la cosita dulce que le guste a tu enamorado o enamorada. Es un detalle, es la forma más rápida para que el receptor entienda que esa carta viene con otras cosas dulces adentro.

Mucho éxito! Y esta cuenta no se hace responsable de futuros fracasos amorosos. 

Facu

lunes, 15 de julio de 2019

Las trampas y el atardecer

Sabes cuánto hace que no veo el atardecer? Los extraño, extraño los días de invierno por la ventana, extraño el agua caliente que chifla desde la caldera diciéndome que es hora de hacer un mate o un café batido. ¿Sabes cuántas horas estoy a la intemperie por estos días? Ni una hora. Cuando no lo tengo lo valoro, cuando lo tengo no lo siento importante y ese es el mayor problema que tengo: no poder valorar lo que tengo cuando lo tengo. 

No hablo del techo, del plato de comida caliente, no hablo del agua para bañarme, ni de la cama cómoda. Hablo de pequeñas cosas. Hablo, muchas veces, del tiempo. No tengo tiempo para todo lo que me gustaría tener tiempo, si escribo, no leo y si leo, no miro la serie, si miro la serie, no duermo lo suficiente, si no duermo lo suficiente, duermo de viaje al trabajo y no escribo. La repetición me abruma. Generar rutinas me aburre y ha sido una constante en mi vida, generarme rutinas para tirarlas abajo. Generar rutinas es importante, la mecanización de ellas, muchas veces, me juegan en contra. Dormir un poco más, salir sin desayunar, almorzar a las seis de la tarde, no ver el atardecer.  

Ataquemos el dilema de raíz ¿Por qué el color naranja lleva el mismo nombre que la fruta? O como dijo Piedrahita ¿Que vieron los primeros pobladores de la tierra para quedarse en Alaska? Nunca lo sabremos. Volviendo a la rutina, no sé cómo generar una rutina amable aunque sea estricta, que no me deje vulnerable al salir de ella, aunque no sea todos los días, busco una rutina que me saque una sonrisa al entrar en ella y no cuando salgo aliviado. No sé si existe pasar la existencia de esa manera. Acostumbrarme y moldearme a rutinas que me matan de a poco no es respuesta. ¿La búsqueda de la felicidad se basa en tener rutinas amables y disfrutables? Tengo un mareo.

De pibe pensaba que estaba mal cableado, incluso hoy pienso que algo en mi, sabotea todo el tiempo al que quiere vivír como los demás, en esta sociedad de humanos rutinarios. Al saboteador lo abrazo de vez en cuando, por su capacidad, aunque me cague la existencia y cuando lo abrazo todo vuelve a empezar. En esta oscuridad la flama crece y se expande generando luces y sombras, entonces la veo mejor, escribo mas, hago más. Pedir devolución de atardeceres es darle a mí cabeza el espacio que necesita (o cree necesitar) y ahí los atardeceres son rutinarios, el mate y la caldera son rutina, la hoja en blanco. Necesito seguir, necesito seguir, me estoy esforzando en estos días oscuros, mientras sigo esperando que pase el milagro. Abrazo y volver a empezar.

sábado, 13 de julio de 2019

Vencerán

Vencerán quienes silencian 
Dentro del silencio
Vencerán quienes disfrutan
El frío antes del amanecer
Quienes conviven con su sombra
Merodeando entre escasas luces.

Vencerán quienes reciben
Canciones muertas hasta colmarlas de color y hacerlas explotar
Manchando paredes blancas
En un caos locuaz
Hablan, gesticulan 
No articulan más que lo que pueden.

Vencerán quienes sangran
Quienes no aparentan invencibles
Vencerán quienes dudan 
Quienes preguntan sin buscar respuestas... Inmediatas.

Vencerán los puntuales
Quienes lleguen en hora a sus batallas
Vencerán quienes hayan perdido en el camino algo más que plata.

Vencerán sin matar al mensajero
Vencerán los elocuentes
Quienes no busquen mensajes entre la alineación de los planetas.
Sin mandar postales de países ajenos ni propios
Vencerán quienes no entiendan geografía
Quienes no sepan nada de capitales, ni de idolatría
Vencerán quienes no entiendan de fronteras, ni lenguajes, por no entender y por no querer hacerlo.
Vencerán quienes no busquen el norte, ni el este, oeste o aquel otro.

Vencerán sin saber que han vencido
Los que no compiten
Los que hacen y los que invitan
Vencerán quienes buscan justicia por otros
Quienes ayudan sin un slogan en su pecho

Vencerán soñando los soñadores
Abatiendo despertadores opresivos
Vencerán los vencidos en horarios de oficina.
Vencerán los baños sin servicio que dejaron afuera a los cagadores
Vencerán quienes cuentan anécdotas sin destruirlas

Vencerán quienes adviertan a los inadvertidos de que la ola ya está acá cerca.

miércoles, 10 de julio de 2019

Llorar

A veces me dan ganas de llorar, casi nunca me suelto. Exponerme al llanto y la debilidad que simboliza para mi "yo" de 13 años es una cosa imposible de aceptar. Aunque a veces me dan ganas de llorar y no puedo. 

Un día me dijeron que dejara mis autitos de lado, mis grandes construcciones con piezas de jenga, que dejara el fútbol de cartones y los soldaditos. Un día me pusieron en otra fase de mi vida y recién la estoy asimilando. Tengo que comprar cuadernolas y no cuadernos como en la escuela, debo vestir con estilo y preocuparme de mi imagen, debo seguir una línea de moda estudiantil, debo caer bien y ser osado, no caer en las bromas, cuidarme del bullying, de las drogas, de las notas y todavía hacerme cargo de mi vida. ¿Qué paso? ¿Por qué cambio tanto mi vida después de este verano? Ahora sí que estaba en juego, no solo mi reputación, no solo mi futuro, mi carrera, aun peor, podía estar en juego mi preciado verano.

Mis 13 años solo era el comienzo, cuando todo apuntaba que podría mejorar algo en el futuro, no era cierto. Cada vez fue más difícil el futuro, cada vez fue más compleja la ecuación, no solo de tener amigos, no solo de mantener una imagen, ya a los 15 debías tener en el currículum de la vida, un primer beso, un primer acercamiento sexual no definido, alcohol en sangre, buenas notas, no ser ni raro, ni feo, ni torpe, ni nerd, ni nada, había que no ser, más bien, había que abstenerse de salirse de los paramentos de lo que estaba normalizado.

Conectar con mis 13 años es un trabajo arduo pero siento que debo hacerlo para entender de dónde le agarré fobia a la gente egoísta, a la gente que no piensa más allá de pensamientos lineales o a los que todo les resulta fácil. 

Empecé a escribir a los 13, les contaría como nació y como descubrí que escribir me iba a salvar la vida pero no me acuerdo. No tengo idea. Las primeras palabras siempre son para el amor idealizado, las segundas siempre son deseos, las terceras siempre serán invitaciones e inseguridades, si nada funcionara entonces comienzan las promesas. 

Los 13 se fueron y mi "baja edad media" entraría en juego. La zona más oscura de mi historia. La de los problemas suicidas, la de las historias de amor no correspondidas y sus respectivos poemas. Los cumpleaños de 15 sin amigos, los dolores estomacales, los fines de semana en lo de los abuelos haciendo nada, los libros de cuentos de Juan, el viñedo y la mesa larga, dibujar la última hoja de las cuadernolas. 

A veces me dan ganas de llorar y recuerdo las veces que ese pibe lloró de impotencia, en el baño del liceo o en Valizas. Me dan ganas de llorar y recuerdo cuando comía abajo de la mesa del salón de clase para poder respirar, sin sentir la presión social del colegio nuevo donde había caído. Me dan ganas de llorar y no lloro, porque durante ese tiempo, como escribí al principio, me dije muchas veces que llorar era señal de debilidad. 

Llorar y no sentirme culpable, llorar y no sentirme, ni menos, ni más que las experiencias de otros, llorar y lavar para no sentirme tan contracturado. Llorar y llorar como cantan los mariachis. Llorar para afuera, llorar sin un motivo claro. Llorar en un día soleado y disfrutarlo llorando, llorar en el medio de la película y no en el final. Llorar sin encontrar un sentido, llorar con ruido en espacios públicos, escribir "llorar" en una hoja infinitas veces, llorar en un velatorio de alguien desconocido, abrazar y dar el pésame a aparentes familiares. Perdonen estoy buscando formas, no me juzguen.

lunes, 8 de julio de 2019

Piropo


Su mueca de total desprecio fue soberbia. Ahí, creo que ahí, fue cuando sentí algo más por ella. No le dio espacio a que dijera nada más, estaba desbordada, el fuego la corroía y al mismo tiempo se sintió fuerte, enojada pero aliviada, no masticó la rabia como las veces anteriores. Es verdad, cuando llegó a casa lloró, de rabia pero yo creo que también lloró por poder mandar a la mierda a ese hombre que le gritó en la calle. La gente a su alrededor la miró y no entendió que pasaba, nadie se metió y eso hizo que ella siga quejándose.

Desde ese día no deja pasar nada. Es verdad que muchas veces todavía no se anima a salir vestida como desearía, es verdad que muchas veces todavía siente miedo de andar por la calle sola, es verdad que todavía tiene miedo de contestar y que la ataquen, que le peguen, que la violen o que la quemen o todas juntas.

Y yo, que alguna vez le asumí que por vergüenza, nunca le pude gritar a ninguna mujer en la calle. Sin embargo siendo obscenos o cordiales, ingeniosos o burlándose me sentía un escalón abajo de esos compañeros o amigos que podían gritarle algo. Me sentí siempre por atrás de ellos, una bobada. Con el tiempo de a poco yo mismo me alejaba de ese lugar, sin tener consciencia plena, más bien, porque me molestaba. 




Y me acordé de vos amigo...

El día que le gritaste "pareces el 2 de Basañez" a una piba que había salido con su amiga y las encontramos en un carrito abierto de madrugada, ella se rió y le faltaban dos dientes, lo recuerdo claro. No pude decirte nada, tampoco me dio gracia, me sentí bastante incómodo.

El día que le gritaste "cuidacoche" a una piba que venía con vestido amarillo flúo y ella te contesto y te enojaste, afuera de aquel baile de verano que ya no está en el mismo lugar. 

El día que a las dos primeras pibas que viste por la rambla desolada les gritaste "de que juguetería se escaparon" y ellas tomaron ese grito como un cumplido. Nosotros éramos tres y ellas dos pero vos no ibas a parar hasta que te llevaras a las dos a la cama o a la primera duna que encontraras para saciar tu instinto y para demostrarnos lo macho alfa que eras. Vergüenza, solo quise escapar.

Por eso mismo, volviendo al principio, entiendo cuando te enfrentas a la situación, cuando te gritan, cuando hacen gestos de que se les cae la baba, cuando se enojan contigo si vos te enojas con ellos. Yo todavía no pude enfrentarlos como quisiera yo no pude pero vos sí, vos me enseñas mientras y en el mundo de mis cavilaciones te miro y no puedo creer que brilles tanto.