jueves, 23 de abril de 2020

Lento reproche

Que si me lleva algo
Que me lleve el viento
Que me lleve lento
Que sepa cuanto valgo

Fuente del reproche
Que me duela fuerte
Calma ya a la muerte
Fiebre de la noche

Cuéntale la historia
De la hoja en blanco
Sentado en un banco
Cuéntale memoria

Que si me lleva algo
Que me lleve el viento
Que sino lo invento
Como aquel Hidalgo

Consume el latido
Borra lo pendiente
No dejes que reviente
Haz lo requerido

Marfil el último aliento
Ahora ya cabalgo
Que si me lleva algo
Que me lleve el viento

miércoles, 8 de abril de 2020

Antes

Antes que te vayas
Antes que la noche te atrape
Antes mucho antes
Cuando el viento te destapa

Antes que te vayas
Antes que toda lógica escape
Antes mucho antes
Cuando el miedo te agazapa

Sabe bien tu esencia
Que nunca te dejará
En una habitación a oscuras

Huye toda duda
Cuando la mañana entra por la estera
Larga se hace la espera
Para que tu cabeza quede muda

Antes que te vayas
Antes que el descanso parezca eterno
Antes mucho antes
Antes que desciendas en tus sueños veraniegos

Sabe bien tu esencia
Que nunca te dejará
En una habitación a oscuras

Sabe bien tu esencia
Que el silencio
Es la tranquilidad a tu locura

lunes, 6 de abril de 2020

Sensación Oscura

Tengo esa sensación oscura de querer perderme, entre cuarentenas y sus valiosas excusas, para no verme ni en el espejo, ni salir a dar una vuelta. Olvidarme de que son las baldosas rotas que me mojan los pies cuando tengo frío. 

Tengo esa sensación oscura que quiero perderme entre historias de otros, ficticias y ocurrentes. Olvidarme del olor al pasto recién cortado. Acostumbrar la vista a la gran escala de grises. 

Tengo la sensación de que el frío recorriendo la piel en la oscura madrugada ya no es miedo, es locura. Es un vino muy caro que da lastima abrir y se guarda para una ocasión que nunca llega. Se guarda tanto, que pierde el sentido de tenerlo, de tomarlo. Cuando se abre ya está feo, se quiebra el corcho y flota en un mar rojo desgranandose de a poquito. El miedo es un vino caro, es la última porción de pizza en una reunión entre conocidos.

Tengo la sensación oscura de querer perderme en esta cuarentena idiota, aburrida y silenciosa. Quiero abrazarla como a un peluche cuando tenía 5 años. Que me ayude a convivir con el insomnio, con las migrañas y los pensamientos suicidas, como quien desayuna alimentos procesados y tome refresco todos los días de su vida. Que me ayude a vivir la pena capital de no ser suficiente, convirtiendo mi casa en mi cárcel, en mi celda. Pudiendo conservar la llave, un recluso que pelea por su rehabilitación y las salidas transitorias.

Tengo esa sensación oscura de querer ponerme en la vereda del frente a las personas que no se cuestionan, de los estúpidos por compromiso, de los que terminan escupiendose la cara cuando salivan al cielo, de los que opinan solamente y exclusivamente boludeces. Oscura la indecisión de no saber si querer matarlos o querer que dominen el mundo y que explote todo conmigo adentro y dejar de sentir este color sangre que quema. Individuos que caminan con una bomba en el cuerpo sin saberlo. Una civilización muriendo por cretinos y estúpidos. 

Tengo esa sensación oscura y bíblica del castigo divino al atracón de comida por las madrugadas, la mirada penetrante de un Dios al que realmente le importa y me tiene presente aunque cometa pecados imaginarios que proyecta mi cabeza ante la necesidad de ser visto por alguien superpoderoso que no guardo ni la esperanza de que exista. Una sensación oscura de vivir en un gran hermano donde todos mis secretos, en realidad son anécdotas de un montón de gente que me odia y me admira. La misma sensación donde ser protagonista de mi vida significa ser famoso y exitoso de una manera capitalista y fabulosa. Donde todo lo demás es un fracaso mundano y con harapos sucios en el medio de un baldío.

Tengo la necesidad oscura de compartir el miedo al que me enfrento. Como un tatuaje indeleble en la memoria irresponsable de un bote de pesca artesanal, en el medio de una tormenta que no puede recoger sus redes.