“Las clases y el conflicto de clases, lejos de fundarse en las relaciones de producción, se fundarían en la distribución global, en todos los niveles, del poder en el interior de las sociedades “autoritarias”, es decir, sociedades caracterizadas por una organización global de dominio-subordinación consistente en una distribución "desigualitaria”, en todos los niveles, de aquel poder.”
NICOS POULANTZAS
¿Viste esa persona que te cuida el auto por unas monedas? Si, ese que pasa desapercibido hasta que vas a estacionar el auto y te pone de malhumor el mangazo por un servicio que en realidad crees que es a prepo, pero por las dudas de que te lo roben o te lo rayen terminas aceptando de mala gana. Bueno, de la misma manera parece que funciona nuestra sociedad cuando vota, solo que esta vez ya no sos el dueño del auto, no te lo podes creer! Imagino que te preguntaras como vos, que sos una persona de bien, puede llegar a ser ese marginado sin valores, ni principios ni una vida honrada, pero si, ese sos vos. Entiéndase el sarcasmo.
A este político que es en paralelo el dueño del auto, no le importas mucho, en realidad le importa que no le toquen lo que es de él e intenta de tratarte bien para no salir perjudicado, que en concepto de política, no es solo no quedar en el fondo de las encuestas y luego llegar último en la elección, en todo caso, si eso pasa, el punto más importante es saber caer bien parado para las próximas votaciones o para poder estacionar en ese lugar en otra ocasión.
A este cuidacoche, le viene bien por necesidad cualquier moneda, como a vos, persona honrada, entonces también se enoja cuando hace su trabajo y no le pagan. Vos sos esa persona para algunos políticos. Políticos que viven en total contradicción entre las leyes que votan y sus promesas, políticos que ganan y se olvidan de vos, políticos que derrochan la plata en arreglar autos rotos, políticos que se hacen los desentendidos y sobre todo políticos que muchas veces te pasaron por arriba y quedaste con una mano atrás y otra adelante. En ese momento fue cuando empezaste a pedir una tarifa fija para que venga un conductor y se estacione ahí. Algunas veces pediste de más y abusaste en el precio, pero otras veces fuiste justo aunque el conductor desestimara tu pedido o te pagara de malhumor. Salvando las distancias, porque vos, persona que vas a votar promesas que otros rompieron, nunca te pondrías en los zapatos de un cuidacoche.
Sin embargo estas pendiente, mirando para los costados esperando que otro auto se acerque, a veces te vas a la mitad de la calle diciendo que hay lugar, ahí estas vos, esperando que venga otro auto o político que te de unas monedas y en paralelo que te haga confiar de nuevo en un sistema político sin trampas, ni corruptos, ni grandes errores, que te de educación, seguridad, buena asistencia de salud y que te baje los impuestos pero que arregle las calles, que sea eficiente y que te de buenos salarios.
Los clásicos prejuicios entre cuidacoche y dueño del auto parecen no tocarse nunca, el dueño siempre está queriendo poner límites: ¿qué pasaría si un cuidacoche tiene más plata e intenta comprarse un auto?, seguramente el dueño empiece a dudar de dónde saca el dinero, si tiene un negocio de drogas y trata de no alentarlo. En el caso inverso la duda es la misma, exactamente igual: seguro que metió la mano en la lata, seguro que hay corrupción en todos lados y trata de no alentarlo a que siga conduciendo. Pongámosle un nombre a esta interacción: “DesNivel de DesConfianza”. Al parecer aunque este "desnivel" nunca parece ser arreglado, dueños y cuidacoches en práctica parecen no haberlo notado y hacen de cuenta que donde se estaciono el auto no hay tremendo pozo. Cuando hay un nivel de desentendimiento de estos prejuicios en general es porque las dos partes llegaron a un acuerdo, pero como la calle sigue un poco mal, estos acuerdos son bastantes frágiles, porque el pueblo quiere ser dueño del auto y el dueño del auto quiere que sigas siendo cuidacoche.
La relación dueño del auto y cuidacoche se puede generar confusa para cualquiera de las dos partes. El dueño del auto generalmente se apronta para bajarse del auto y decir lo que quiere decir, cree que nunca se va a confundir en esta efímera charla donde el cuidacoche toma iniciativa y hace una pregunta y el dueño del auto contesta. A simple vista y teorizando es sencillo. El problema es que el dueño del auto en realidad no es la persona segura que demuestra ser y teme entre las variables que le puedan pedir plata de una, que lo roben, entre otras cosas, traduciéndolo, el político sabe que las personas tienen preguntas y su labor básicamente es contestar pero su inseguridad es como el pueblo va a tomarse su respuesta.
Muchas veces el conductor acepta el servicio y listo, caso cerrado por Ana María Polo. Otras veces el político no entiende la pregunta, ya sea porque el pueblo no se expresó con claridad o como hace el abuelo que le viene la sordera cuando le conviene y ahí se arma la hecatombe la debacle total un montón de hechos bochornosos que termina con autos partidos en dos por separación de bienes, autos todos rotos y escrachados, autos que se los lleva la grúa y solo poniendo la plata se puede recuperar, autos muy gastados que se venden para renovar y comprar un auto más nuevo (algunos cambian de color por ejemplo tenían un auto rojo y compraron uno verde), autos viejos con valija espaciosa pero con manchas de dudosa procedencia en el tapizado del asiento de atrás o autos que eran de usos compartidos pero que después de un par de discusiones parece que cada uno está empezando a comprar su propio auto.
Del otro lado de esta charla cotidiana, el cuidacoche sabe que va a decir, la pregunta es simple, no le interesa más que le den vueltas para decirle que si o que no, en realidad se enoja un poco que el dueño del auto no diga ni buenos días y aun así le ande con vueltas y todo para contestar si o no.
Es bien simple hagamos una representación cotidiana: el cuidacoche dice - ¿Cómo van a mejorar la seguridad pública y la educación? ¿Cómo bajarían los impuestos y aumentarían los puestos de trabajo? - mientras el dueño del auto contesta - sí, si dale – a paso veloz y relojeando la hora para no mirarlo a la cara.Muchas veces el conductor acepta el servicio y listo, caso cerrado por Ana María Polo. Otras veces el político no entiende la pregunta, ya sea porque el pueblo no se expresó con claridad o como hace el abuelo que le viene la sordera cuando le conviene y ahí se arma la hecatombe la debacle total un montón de hechos bochornosos que termina con autos partidos en dos por separación de bienes, autos todos rotos y escrachados, autos que se los lleva la grúa y solo poniendo la plata se puede recuperar, autos muy gastados que se venden para renovar y comprar un auto más nuevo (algunos cambian de color por ejemplo tenían un auto rojo y compraron uno verde), autos viejos con valija espaciosa pero con manchas de dudosa procedencia en el tapizado del asiento de atrás o autos que eran de usos compartidos pero que después de un par de discusiones parece que cada uno está empezando a comprar su propio auto.
Del otro lado de esta charla cotidiana, el cuidacoche sabe que va a decir, la pregunta es simple, no le interesa más que le den vueltas para decirle que si o que no, en realidad se enoja un poco que el dueño del auto no diga ni buenos días y aun así le ande con vueltas y todo para contestar si o no.
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